El encubrimiento de la tortura por la CIA

Tomado de Progreso Semanal .  (The New York Times)

Fue bastante indignante cuando dos presidentes sucesivos taparon la historia de detenciones ilegales, interpretaciones, tortura e inútiles interrogatorios severos de los sospechosos de terrorismo realizados por la CIA. Ahora la líder del Comité Senatorial de Inteligencia Dianne Feinstein ha presentado evidencia cruda y convincente de que la CIA pudo haber cometido crímenes para evitar la denuncia de interrogatorios que, dijo ella, fueron “muy diferentes y mucho más duros” que cualquier otra cosa que la agencia haya descrito al Congreso.

La señora Feinstein pronunció el martes un discurso extraordinario en el pleno del Senado, en el cual dijo que la CIA, de manera impropia, ya desde enero registró computadoras utilizadas por miembros del personal del Comité que estaban investigando el programa de interrogatorios.

Más allá de la autoridad de su cargo y de su larga experiencia, las acusaciones de la  señora Feinstein tienen un peso adicional y una credibilidad debido a que ella ha sido una confiable partidaria de las agencias de inteligencia y sus poderes expandidos desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 (a veces demasiado confiable).

El martes, el director de la CIA John Brennan negó haber pirateado las computadoras del Comité. Pero la señora Feinstein dijo que en enero el señor Brennan había reconocido que la agencia había realizado un “registro” de las computadoras. Ella dijo que el inspector general de la CIA había referido el tema al Departamento de Justicia para un posible procesamiento judicial. “Además de las implicaciones constitucionales” de separación de poderes, dijo ella, “el registro por la CIA puede haber violado también la Cuarta Enmienda, la Ley de Fraude y Abuso de Computadoras, así como la Orden Ejecutiva 12333, la cual prohíbe a la CIA realizar registros o vigilancia en el país”.

El discurso de la señora Feinstein detalló hasta dónde había llegado la CIA para dificultar la investigación del Comité, la cual comenzó en 2009, después de que algunos senadores supieron que la agencia había destruido cintas de video de los interrogatorios realizados bajo el presidente George W. Bush. Bajo el presidente Obama, los fiscales exoneraron a los funcionarios que ordenaron la destrucción de la esas cintas.

La señora Feinstein dijo que cuando miembros del personal del Comité revisaron miles de documentos que describían esos interrogatorios en 2009, descubrieron que la dirección de la CIA había engañado seriamente al Comité cuando describió el programa de interrogatorios al panel en 2006, “solo horas antes de que el presidente Bush revelara el programa al público”. Los interrogatorios incluían una variedad de métodos brutales, algunos de los cuales –en particular el “submarino”– eran inequívocamente tortura.

Cuando el personal del Senado compiló un informe aún no revelado de 6 300 páginas, describió esos actos y también llegó a la conclusión de que la CIA había asegurado falsamente que la tortura y otras brutalidades producían inteligencia útil. El informe  ha sufrido una revisión a paso de tortuga y un proceso de desclasificación desde diciembre de 2012. La CIA ha disputado algunas de sus conclusiones. Pero la señora Feinstein confirmó el martes que una revisión interna por parte de la CIA había llegado a conclusiones similares a las del informe del personal del Senado.

Fue la posesión por parte del personal del Comité de esa revisión interna –que la CIA se ha negado a entregar al Senado– que provocó lo que la señora Feinstein llamó un registro ilegal de las computadoras (suministradas al personal del Senado por la CIA) que contenían borradores de la revisión interna.

La señora Feinstein dijo que miembros del personal encontraron los borradores entre los documentos que la CIA había entregado al Comité. Ella dijo que no sabía si los borradores fueron puestos inadvertidamente o si lo hizo un denunciante. La posesión por parte del Senado de los documentos fue enteramente legal, dijo ella.

Ella desestimó la aseveración del abogado general en funciones de la CIA de que el personal del Senado había pirateado las computadoras de la agencia como intimidación. El abogado, señaló ella, asesor legal y luego asesor legal en jefe de la división de interrogatorios, es “mencionado de nombre más de 1 600 veces en nuestro estudio”.

El Departamento de Justicia tiene ahora una investigación criminal que realizar, pero la revisión interna de la CIA y el informe del Senado deben ser dados a conocer. La señora Feinstein hizo un llamado al presidente Obama para que diera a conocer el informe del Senado, lo cual él ha apoyado en el pasado que se haga. Ella dijo que eso “garantizaría que un brutal programa antinorteamericano de detención e interrogación nunca vuelva a sea considerado ni permitido”.

La niebla que permanece acerca de las detenciones de la CIA es un resultado de la decisión del señor Obama, cuando tomó posesión, de no realizar una investigación acerca de ellas. Solo podemos esperar que él sepa que cuando ha perdido a Diane Feinstein, no le queda otro remedio que actuar a favor de la revelación y de la exigencia de responsabilidad.

Fe de erratas: 11 de marzo de 2014

En una versión anterior de este editorial se declaraba incorrectamente que la senadora Diane Feinstein había referido al Departamento de Justicia el asunto del registro por la CIA de las computadoras del Senado. La derivación fue hecha por el inspector general de la CIA.

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