Se debe exportar el crudo libremente ?

Estados Unidos es uno de los países exportadores por naturaleza y el petróleo es una de sus industrias más importantes, pero las compañías de ese país tienen prohibido exportar crudo libremente.

La restricción se remonta a los años 70, cuando Estados Unidos se vio afectado seriamente por el embargo de varios países árabes y decidió poner en marcha una serie de medidas para limitar su exposición a los mercados internacionales.

Cuatro décadas después, el país dice estar en proceso de asegurar su independencia energética y el aumento considerable en su producción interna ha puesto a muchos a pensar si no habrá llegado el momento de revertir la prohibición.

Sus argumentos se basan en que un cambio en la política estimularía la producción doméstica, ayudaría a crear empleos en la industria y eliminaría eventuales trabas para los productores.

La prohibición se refiere exclusivamente al crudo -no a productos refinados- y tiene unas pocas pero importantes excepciones: el Departamento de Comercio ha entregado licencias para la exportación de ciertos tipos de crudo y en circunstancias específicas, como por ejemplo para el consumo interno de Canadá.

La producción doméstica ya sobrepasó las importaciones, técnicas relativamente nuevas como el fracking están cambiando la forma como se extrae ese recurso y el consumo interno se ha visto afectado al tiempo que aumentan opciones como el gas natural.

Además, Estados Unidos es uno de los mayores exportadores de productos refinados, como gasolina y diesel y muchos consideran que en el crudo hay potencialmente un negocio muy atractivo.

La producción doméstica es creciente  y sólo hay cierta capacidad local para absorber ese crudo. La mayoría de las refinerías pueden procesar el crudo más pesado que viene de países como México y Venezuela, pero no el local.

Esto llevó a recomendarle al presidente Barack Obama en un memorando que se abran las puertas a las exportaciones irrestrictas, pues podrían generar “ingresos, empleos e impuestos en la cadena de producción” si se combinan con mayores inversiones en infraestructura.

 Varias petroleras han expresado su visto bueno a un eventual cambio, pero hay otras empresas, que no están tan seguras de que el cambio sería beneficioso pues creen que si la exportación de crudo fuese ilimitada, aumentarían el precio del petróleo en Estados Unidos. Además,  están haciendo inversiones multimillonarias para procesar el crudo doméstico ligero en sus plantas, por lo que tiene más sentido que “los trabajadores estadounidenses lo procesen en refinerías estadounidenses”.  Otras preocupaciones son que un posible cambio pueda disparar los precios de la gasolina para los consumidores locales y el posible impacto ambiental: si se levanta la prohibición, las compañías podrían buscar más pozos petroleros y esto, a su vez, aumentaría la contaminación.

La decisión final estará en manos del gobierno, que podría actuar solo para cambiar la política, o en el Congreso, que permanece muy dividido en los temas energéticos.

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