Cómo ven en Estados Unidos el asesinato del fiscal que acusó a Cristina Kirchner

Tomado de Infobae

Un artículo de la prestigiosa revista norteamericana ‘The New Yorker’ propone “mirar hacia dentro de los rincones más oscuros del Estado” para resolver el caso Nisman. Dice que hay pocas medias tintas en la política argentina.

La muerte del fiscal argentino Alberto Nisman sigue dando la vuelta en todo el mundo. Un artículo titulado “Un misterio muy argentino” de la prestigiosa revista norteamericana The New Yorker da una interesante visión acerca de cómo se ve el caso en Estados Unidos.

Su autor, Jon Lee Anderson, comienza la nota con un breve repaso de los hechos: en el departamento del funcionario había un arma cerca del cuerpo, que tenía un disparo en la sien. Nisman había pasado la última década investigando el peor atentado de la historia argentina: el ataque con un coche bomba a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) que dejó 85 muertos. Algunos días antes de ser hallado muerto, el fiscal había retornado en forma anticipada de sus vacaciones en Europa para denunciar a la presidente Cristina Kirchner y a su canciller, Héctor Timerman, por “encubrir a Irán” a cambio de concesiones comerciales. Asimismo, Nisman había rechazado el Memorándum de entendimiento firmado por Timerman y su par iraní en 2013. Pero, como se sabe, fue encontrado muerto justo el día anterior a ampliar su denuncia en el Congreso argentino.

El cambio de opinión de Cristina Kirchner acerca de lo ocurrido con el fiscal fue reflejado en todo el mundo. Y también lo destaca el artículo. Primero, la mandataria posteó una carta en la que mostraba su creencia: Nisman se había suicidado. Los principales aliados del gobierno insinuaban que, a sabiendas de que su “denuncia no tenía demasiado sustento”, Nisman había sucumbido en una crisis de nervios. La especulación duró poco: sólo hasta que las pruebas forenses demostraron que las manos de Nisman no tenían rastros de pólvora. Además, sus amigos y familiares insistían en que no parecía deprimido antes de su muerte y que había recibido varias amenazas de muerte en los días previos. El jueves, Cristina Kirchner debió publicar otra carta. Había cambiado de opinión. Ahora sospechaba que había sido asesinada para hacer “quedar mal” a su gobierno: “Lo usaron con vida y luego lo necesitaron muerto”.

El propio predecesor de Cristina Kirchner, su difunto esposo Néstor, había designado a Nisman como fiscal especial de la causa AMIA. “Los escándalos en la Argentina, en los más altos niveles de gobierno, juegan un papel diferente al del resto del los países –sostiene Anderson-. Hay una mezcla teatral de tragedia griega y ópera bufa. Al igual que los episodios de alguna telenovela de larga duración, las primeras familias de la Argentina aparecen como los actores centrales en cuentos épicos de bien y el mal, en la que los personajes buenos son generalmente representados como ingenuos, de confianza y sin poder, mientras que los malos son infames y poderosos”.

“En tiempos modernos, la Argentina mostró una consistente tendencia hacia el escándalo y la conspiración”, asegura el autor. Y en los últimos años, “los Kirchner mantuvieron muchas tradiciones” del país. “La gente tiende a despreciarlos o a adorarlos”, dice The New Yorker, y agrega que cuando Néstor murió, su esposa creó un “personaje de telenovela. No hay nadie como ella en el mundo, y no hay nadie así que conduzca un país”.

Y aquí viene acaso una de las mejores definiciones de la política argentina. “Hay pocas medidas a medias en la política argentina. O eres peronista, como por ejemplo los Kirchner, o no. Cristina y su esposo han sido acusados ​​de muchos fracasos y de presunta corrupción. Pero sus admiradores señalan el hecho de que los Kirchner, y no sus predecesores, fueron quienes finalmente llevaron culpables guerra sucia de la era del país ante la justicia. En una región donde la impunidad sigue décadas después de períodos similares de represión estatal, los logros Kirchner parecerían una hazaña”.

¿Parece probable que Cristina Kirchner y su canciller encubrieran el atentado? “Dada la historia del país, es tentador responder que todo el posible, pero hay razones para un cierto escepticismo. Timerman, ex periodista y co-fundador de Americas Watch, parte de lo que se convertiría en Human Rights Watch, es mismo judío (como lo era Nisman). Su padre, el fallecido Jacobo Timerman, fue editor de un periódico de renombre, así como una víctima de la tortura y el encarcelamiento por los militares durante la guerra sucia de Argentina”.

¿Es posible que Nisman se suicidara e hiciera parecer un asesinato con el fin de echarle la culpa a un gobierno que había llegado a despreciar? Anderson también desconfía de esta opción, teniendo en cuenta “los testimonios de los amigos, familiares y compañeros de trabajo de Nisman acerca de su estado de ánimo antes de su muerte”.

¿Podría la muerte de Nisman haber sido consecuencia de una conspiración, como Cristina Kirchner ha sugerido, en la que un tercero, que primero lo llevó hacer a creer que ella y Timerman son culpables del encubrimiento, luego lo mató para hacer quedar mal al gobierno? “Es teóricamente posible, pero ¿quién se beneficiaría?”.

“Como era de esperar, muchos argentinos han llegado a asociar el poder con la corrupción y, a menudo, el asesinato. En Argentina, es conveniente examinar tales escenarios. Parece probable, dada la historia del país, que los investigadores no tengan que mirar muy lejos. Tal vez haya que mirar dentro de los rincones más oscuros de las estructuras del propio Estado“, concluye Anderos en The New Yorker.

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